miércoles, 15 de mayo de 2013

EL FRANCOTIRADOR

Esa noche la tropa cenó compota, no fue una cena para tirar cohetes pero la despensa no daba para más y así salimos al campo de batalla. En las trincheras no cogía   ni un alma, así que me coloqué como francotirador en el punto más alto, cubriendo a mis hombres y abriendo el camino  hacia la victoria. Al final no hubo casi bajas y pudimos conquistar el parque,  sabía que el tobogán era un buen sitio para   mi y  mi tirachinas.  

       

3 comentarios:

  1. Donde pone el ojo pone la piedra, je je.

    Un abrazo Juanjo

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  2. Merecida batalla, aunque la cena no fuese de tu agrado je je.

    Pisando fuerte.

    Saludos

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